7 cosas que hacer en el huerto antes de que se congele la tierra
Los tomates se pusieron negros hace un par de semanas, los bancales se ven cansados y apetece dar la temporada por terminada y meterse en casa. Aguanta un sábado más. Entre la primera helada y el día en que la tierra se congela de verdad hay un tramo corto, y unas cuantas tareas son fáciles en ese tramo y caras o imposibles después.
Cuánto tiempo tienes depende de dónde vivas. En las zonas frías el suelo puede quedarse duro pocas semanas después de la primera helada. En los sitios más suaves, que son buena parte del mundo hispanohablante, la tierra quizá solo amanezca con costra unos pocos días en todo el invierno, y estas tareas encajan sin más en las semanas tranquilas. Si no tienes claro cuándo suele llegar tu primera helada, Garden Planner Pro monta su calendario de siembra a partir de tus fechas de helada locales, y las últimas fechas de cosecha que marca ya avisan. En cualquier caso, estas son las siete que intento terminar cada noviembre.
1. Vacía las mangueras y cierra el grifo exterior
Esta es la que cuesta dinero de verdad si te la saltas. El agua que queda en una manguera se congela y la raja, y el agua que queda en un grifo exterior puede congelarse hacia dentro de la tubería. Una tubería reventada dentro de una pared sale bastante más cara que una manguera nueva.
Cierra la llave de paso interior del grifo de fuera si la tienes, abre el grifo exterior y deja que se vacíe. Desconecta todas las mangueras, estíralas en cuesta o ve levantándolas tramo a tramo para que salga el agua, y enróllalas en algún sitio a cubierto. Aunque el grifo sea antiheladas, hay que quitarle la manguera, porque una manguera conectada retiene agua en la válvula.
Si tienes un depósito de agua de lluvia, vacíalo y deja el grifo abierto, o ponlo boca abajo. Hace unos inviernos perdí uno de plástico por el hielo, y la grieta le bajaba por todo un costado, sin arreglo posible.
2. Analiza el suelo y echa cal ahora si lo pide
El otoño es buen momento para analizar el suelo. Los laboratorios tienen menos trabajo que en primavera y los resultados llegan cuando todavía hay tiempo de hacer algo con ellos.
La prisa es por la cal. Si el análisis dice que tu suelo es demasiado ácido, la cal actúa despacio, a lo largo de meses, así que la que echas en noviembre tiene todo el invierno para empezar a mover el pH antes de plantar. La que echas en abril apenas ha empezado. Échala solo si el análisis la pide y en la dosis que indique. Echar cal a ojo es la forma de acabar con un suelo demasiado alcalino para las patatas o los arándanos.
3. Echa compost en los bancales vacíos
Cuando hayas despejado un bancal, extiende por encima unos 3 a 5 cm de compost maduro. Durante el invierno las lombrices lo van metiendo en la tierra, y en primavera la superficie está más oscura y suelta sin que hayas cavado nada.
Si cortaste las plantas de este año a ras de suelo, deja las raíces donde están; se descomponen ahí mismo, bajo el compost. Y si además quieres una buena cubierta de invierno, tienes más sobre cómo acolchar el huerto.
4. Arranca las malas hierbas que tienen semilla
Recorre los bancales y los pasillos buscando malas hierbas con la semilla formada. Arráncalas ya, antes de que el viento y la lluvia del invierno repartan esa semilla por todo el huerto. Mételas en una bolsa o en el contenedor, no en un montón de compost frío, que no se calienta lo suficiente para matar la semilla.
Con la tierra todavía blanda, es también el mejor momento del año para sacar las raíces de las malas hierbas perennes, como el diente de león o la romaza. Mete la horca por debajo y saca la raíz entera. En marzo esa misma raíz estará encajada en tierra fría y mojada, se partirá por la mitad y volverá a brotar.
5. Riega las perennes si el otoño ha sido seco
Esta sorprende a mucha gente. Si el otoño ha venido seco, dales un buen riego profundo a las plantas perennes antes de que se congele la tierra: frutales de arbusto, fresas, ruibarbo, espárragos, todo lo que hayas plantado este año y, sobre todo, las de hoja perenne.
Las plantas de hoja perenne siguen perdiendo agua por las hojas todo el invierno. Con el suelo helado, las raíces no pueden reponerla, y la planta que entró en el invierno seca es la que encontrarás marrón y quemada en marzo. Riega un día templado, por la mañana y despacio, para que el agua cale. Si el otoño ha sido lluvioso, sáltate esta.
6. Protege el tronco de los frutales jóvenes
El invierno es cuando los topillos, los ratones y los conejos van a por la corteza, y la corteza fina de un manzano o un peral joven es de lo más fácil de comer que hay en el huerto. Un árbol al que le roen el tronco todo alrededor suele morir, y pierdes lo que costó y los años que llevaba arraigando.
Ponle ahora un protector a cada tronco joven: una espiral de plástico, o un cilindro holgado de malla metálica fina hundido 2 o 3 cm en la tierra para que los topillos no pasen por debajo. Que sea lo bastante alto para quedar por encima de la nieve habitual, porque los conejos se suben a ella para llegar más arriba. Luego aparta el acolchado unos centímetros del tronco, para que los topillos no tengan un túnel calentito pegado a la corteza. Quita las espirales en primavera, que no conviene que retengan humedad contra el tronco todo el verano.
7. Recoge tutores, jaulas y herramientas
Saca las cañas, las jaulas de los tomates y demás soportes, quítales la tierra y guárdalos secos. Las cañas que pasan el invierno clavadas en tierra mojada se pudren por la base y se parten el verano siguiente en el peor momento. Si algo sostuvo plantas con mildiu u otra enfermedad este año, dale un buen fregado antes de guardarlo.
Luego las herramientas. Quítales la tierra, sécalas y pasa un trapo con aceite por el metal. Tienes la versión larga de esa tarea, y es una hora agradable para una tarde fría. Ya puestos, mete dentro las macetas de barro antes de que el hielo las agriete.
Si antes de la gran helada solo te da tiempo a una cosa de esta lista, que sea el grifo. Todo lo demás se puede hacer tarde, o un poco mal, o la primera semana templada de marzo. Una tubería reventada, no.