Las hortalizas más fáciles para tu primer huerto, ordenadas por lo difíciles que son de matar

Dibujo a lápiz de color de un bancal de madera a principios de verano con hileras de lechuga, rábanos con el hombro rojo asomando, judías de mata y una planta de calabacín en flor, y una regadera en el camino de grava

Si este invierno estás planificando tu primer huerto, las listas de “hortalizas fáciles” que vas a encontrar son largas y no muy sinceras. La mitad de lo que aparece en ellas es fácil para quien ya sabe lo que hace. Las zanahorias salen en todas, y las zanahorias han puesto en su sitio a hortelanos mucho mejores que tú y que yo.

Así que esta lista va ordenada de otra manera. No por lo fácil que es cultivar algo bien, sino por cuánto descuido aguanta antes de rendirse. Un primer huerto se queda olvidado una semana de calor en julio. Se riega a trompicones y se planta un poco tarde. Estas son las hortalizas que te siguen dando de comer después de todo eso.

La clasificación

Los días hasta la cosecha son los intervalos habituales que vienen en los sobres de semillas, y cambian según la variedad. En las que se trasplantan, se cuentan desde el día en que la planta va a la tierra, no desde la semilla.

PuestoHortalizaCómo se plantaDías hasta la primera cosecha
1AcelgasSiembra directa50 a 60 (hojas tiernas antes)
2Judías de mataSiembra directa50 a 60
3CalabacínSiembra directa o planta comprada45 a 60
4RábanosSiembra directa22 a 30
5Tomates cherryPlanta comprada55 a 70 desde el trasplante
6Lechuga de hojaSiembra directa o plantel45 a 55 (hojas tiernas unos 30)
7Col rizada (kale)Plantel o siembra directa50 a 65 desde el trasplante
8GuisantesSiembra directa55 a 70

1. Acelgas

La acelga es lo más difícil de matar de toda la lista. Aguanta el calor de verano que hace espigar a la lechuga y a las espinacas, soporta heladas ligeras y puedes cortarle las hojas de fuera durante meses de las mismas plantas. El minador te dibujará unos túneles pálidos en algunas hojas. Quítalas y sigue adelante.

La única forma real de fracasar con las acelgas es olvidarte de comerlas.

2. Judías de mata

Las semillas de judía son lo bastante grandes para manejarlas sin problema, nacen rápido en tierra templada y las variedades de mata no necesitan tutor. La única regla es esperar a que la tierra se haya calentado después de la última helada. Las judías sembradas en tierra fría y encharcada suelen pudrirse antes de nacer, y esa es la razón habitual de que la primera hilera salga a calvas.

Cuando empiecen, recoge cada dos o tres días. Una planta llena de vainas grandes y pasadas produce menos.

3. Calabacín

Con una planta basta para casi cualquier casa, y con dos acabarás dejando bolsas en la puerta de los vecinos. Crece tan rápido que notarás la diferencia de una mañana a otra, y eso anima mucho.

Va tercero y no primero por lo que puede pasar al final del verano. El oídio acaba apareciendo en las hojas en casi todos los huertos, y en algunas zonas hay plagas que pueden tumbar una planta casi de un día para otro. Para entonces normalmente ya has comido bien.

4. Rábanos

El rábano es lo más rápido que puedes cultivar de semilla, y esa rapidez es lo que lo hace tan agradecido. Si una siembra sale mal, lo sabes en tres semanas y vuelves a sembrar. Lo que sale mal casi siempre es el calor. Sembrados al final de la primavera, se espigan o se vuelven leñosos y picantes, así que tómalos como cultivo de principio de primavera y de otoño.

5. Tomates cherry

Un tomate desde semilla es un proyecto. Un tomate cherry comprado en planta a finales de primavera es de lo más generoso que puede poner en la tierra alguien que empieza. Los de fruto pequeño suelen dar antes y con más facilidad que los tomates grandes. Ponles un tutor o una jaula y sol directo.

Los tomates tienen más problemas que todo lo que va por delante en la lista, sobre todo enfermedades de las hojas al final de la temporada. Un cherry normalmente produce más rápido de lo que esos problemas avanzan, y el tiempo suficiente para dejarte muy contento.

6. Lechuga de hoja

La lechuga de hoja suelta es fácil hasta que llega el calor. Como el rábano, es un cultivo de primavera y otoño, y en pleno verano se espiga y amarga. A las babosas les gusta tanto como a ti. Siembra una hilera corta cada dos semanas en lugar de una larga de golpe, y tendrás hojas durante más tiempo y tirarás menos.

7. Col rizada (kale)

La col rizada aguanta el frío mejor que casi cualquier otra cosa, y la helada la endulza. Va más abajo en la lista por las orugas de la mariposa blanca de la col, esas mariposas blancas que verás revoloteando encima en verano. Si nadie las vigila, pueden dejar las hojas como un colador. Una malla fina sobre las plantas mantiene a las mariposas fuera.

8. Guisantes

Los guisantes son fáciles de cultivar y fáciles de sembrar a destiempo. Tienen que ir pronto, semanas antes de la última helada, y dejan de producir cuando aprieta el calor. Si los siembras tarde tendrás unas pocas vainas y muchas matas amarillentas. Además necesitan algo por donde trepar. Acierta con la fecha y no te darán ningún trabajo.

Lo que dejaría fuera de una primera lista

La zanahoria es lo más evidente. La semilla es diminuta, puede tardar dos o tres semanas en nacer y la tierra tiene que mantenerse húmeda todo ese tiempo. Muchas primeras hileras de zanahoria salen a calvas o no salen, y no es culpa de quien las siembra. Pruébalas el segundo año.

También me saltaría todo lo que haya que empezar en semillero dentro de casa (pimientos, berenjenas, cebollas de semilla) y todo lo que tenga un ciclo largo y se extienda mucho, como melones y calabazas. La coliflor también. Ninguna es imposible. Simplemente piden más de lo que suele dar de sí un primer año.

Lo que mata más primeros huertos que cualquier cultivo

Casi nunca es la elección de la hortaliza. Es el sitio. La mayoría de los cultivos de arriba quieren seis horas o más de sol directo, y solo los de hoja (acelgas, lechuga, col rizada) se conforman con bastante menos. Un bancal a media sombra convierte la lista fácil en una difícil.

Lo otro es el momento. Quien empieza suele plantarlo todo un fin de semana templado de mayo, y eso es tarde para los guisantes y la lechuga y, en algunos sitios, un poco pronto para las judías. Cada uno de estos cultivos tiene su fecha, contada a partir de tu última helada y no del calendario de la pared. El calendario de siembra de Garden Planner Pro calcula esas fechas a partir de tu ubicación, así que cuando te sientes con los catálogos de semillas este invierno sabrás cuál va primero.

Mi primer año cultivé demasiadas cosas y casi todas mal. Si volviera a empezar, elegiría cuatro de esta lista, las plantaría en su fecha y miraría el bancal todos los días. Eso último cuenta más que todo lo demás junto.

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