Cómo Planificar el Pedido de Semillas: Guía para Principiantes en 8 Pasos
El pedido de semillas es la parte más barata de un huerto y la que decide en silencio casi todo el año. También es donde casi todo el mundo se pasa, porque un catálogo en enero está pensado para que lo lea alguien harto del invierno.
El remedio es hacer tres cosas antes de abrirlo.
Empieza por la caja que ya tienes
Antes que nada, vuelca la caja de semillas sobre la mesa y ordénala. Casi toda la semilla de hortaliza dura mucho más de lo que sugiere la fecha del sobre: tomate, calabaza, pepino, judía, guisante, coles y lechuga suelen estar bien durante años.
Las de vida corta de verdad son unas pocas. La cebolla, el puerro y el cebollino pierden fuerza en uno o dos años, y la chirivía es la peor de todas y merece comprarse nueva cada año. Esas entran en el pedido automáticamente.
Con lo que tengas dudas, haz una prueba de germinación ahora en vez de enterarte en abril. Diez semillas sobre papel de cocina húmedo dentro de una bolsa en un sitio cálido, contadas pasado el tiempo normal de ese cultivo. Siete o más nacidas y la siembras como siempre; cuatro o cinco y la siembras más espesa; una o dos y va a la lista.
Este paso por sí solo suele recortar un pedido en un tercio, y es la diferencia entre un cajón de semillas que funciona y uno que es casi arqueología.
Luego calcula lo que te cabe
La segunda disciplina es aritmética. Mide los bancales, apunta el número y solo entonces empieza a elegir.
Es asombroso lo deprisa que una lista de deseos se sale de un jardín. Un sobre de calabaza son treinta semillas y en un bancal de las afueras caben dos plantas. Cuatro variedades de tomate suena modesto hasta que cuentas que son dieciséis plantas y tienes sitio para seis.
Calcula más o menos cuántas plantas de cada cosa quieres en el suelo y compra para eso más un pequeño margen por fallos. Donde el sobre traiga mucho más de lo que necesitas, que es el caso de casi todas las cucurbitáceas y las coles, compártelo con alguien. Dos hortelanos comprando cuatro sobres entre los dos y partiéndolos por la mitad es mejor resultado que dos hortelanos comprando cuatro sobres cada uno y tirando casi todo en tres años.
Y sé sincero sobre el año pasado. Si en casa nadie se comió el colinabo, la respuesta no es otra variedad de colinabo.
Los dos datos del sobre que importan
Los días a cosecha son los que se saltan. Es una orientación y no una promesa, y en lo que se siembra en semillero suele contarse desde el trasplante y no desde la siembra, pero te dice si una variedad cabe siquiera en tu temporada.
Cuenta las semanas que hay entre tu última helada y la primera, y desconfía de todo lo que se coma casi esa ventana entera, sobre todo los pimientos y melones de ciclo largo y las calabazas grandes de invierno. En una temporada corta esas son las variedades que salen preciosas en las fotos y verdes en tu huerto.
El segundo dato es la resistencia a enfermedades, que aparece en la letra pequeña de casi todas las descripciones como una serie de siglas. Si algo concreto te venció el año pasado, mildiu, fusarium, oídio, esta es la respuesta más barata posible: elige una variedad criada para resistir justo eso y no cambies nada más.
Cuándo darle al botón
Antes de lo que parece necesario. Las variedades interesantes, y en especial cualquiera que haya tenido buena prensa, se agotan en enero y febrero, y una sustitución elegida por el proveedor rara vez es la que querías.
Pedir en diciembre significa además tener los sobres en casa antes de las primeras siembras, que para cebollas y puerros en muchos sitios es el propio enero.
Apunta el pedido definitivo en algún sitio que sobreviva al año, con las variedades y el proveedor. El diciembre que viene el documento más útil que puedes tener es la lista del año anterior con notas garabateadas sobre qué funcionó, y empezarla cuesta dos minutos.
Consejo. Haz el pedido desde el bancal hacia fuera, no desde el catálogo hacia dentro. Apunta primero cuántos metros tienes y la lista deja de ser un deseo y pasa a ser un plan.