Cómo Cultivar Lavanda que Dure Año tras Año

Cómo cultivar lavanda

La lavanda se vende como planta fácil y luego se muere en muchísimos jardines antes de tres años. Normalmente no la ha matado nada dramático. La ha ido rematando la humedad en los pies durante el invierno y el no podarla nunca.

Ambas cosas se evitan, y la de la poda en concreto decide si sacas tres años de una planta o diez.

La humedad invernal mata más lavanda que el frío

La lavanda es mucho más rústica de lo que casi todo el mundo supone. Lo que no sobrevive es frío combinado con humedad, que es el invierno estándar en muchísimos jardines de suelo pesado. La raíz en terreno frío y encharcado se pudre, y la planta se pone gris y muere de abajo hacia arriba, cosa que suele hacerse evidente a principios de primavera.

Así que las decisiones de plantación importan más que nada de lo que hagas después. Mezcla grava o arena gruesa con generosidad en el hoyo si tu tierra retiene agua. Planta en pendiente, en un talud, en el borde de un bancal elevado o encima de un muro si tienes uno. Planta algo alto para que el agua se aleje del cuello. Y si tu suelo es arcilla pesada de verdad, cultívala en una maceta grande de barro, donde controlas el sustrato por completo.

Aire y distancias

La lavanda quiere aire moviéndose a su alrededor. Plantada demasiado junta, o ahogada por vivaces grandes que se le echan encima en verano, el centro de la mata se queda húmedo y sin ventilación y empieza a pudrirse desde dentro.

Dale a cada planta sitio suficiente para que a tamaño adulto no toque a sus vecinas, lo que en una lavanda común significa un buen brazo de distancia. Por eso también funciona tan bien como seto bajo junto a un camino, donde recibe sol y aire por los dos lados, y bastante peor metida en mitad de un arriate abarrotado. Si una planta establecida se ve apagada y oscura por el centro, aclarar lo que se le apoya encima suele ser toda la solución.

La poda que decide su vida

Esta es la importante. La lavanda no saca brotes nuevos desde madera vieja y pelada. Cuando un tallo se ha puesto marrón y sin hojas, ese tallo está acabado, y por mucho que cortes no rebrotará.

Así que hay que mantener la planta compacta desde el principio. Poda todos los años, justo después de la floración, quitando los tallos florales gastados y aproximadamente el tercio superior del brote tierno, dándole forma de cúpula apretada. Deja siempre hoja verde por debajo de cada corte. Hazlo desde su primer año y se mantiene densa y dura muchos años. Sáltatelo dos o tres años y la mata se abre, se parte por el medio con la nieve o la lluvia y deja a la vista la madera pelada de dentro, momento en el que ya no hay vuelta atrás. Una lavanda abierta y descuidada es una sustitución y no un rescate, aunque merece la pena sacarle esquejes antes.

Cosecha antes de que abran las flores

Si quieres lavanda para aroma, para secar o para cocinar, el momento del corte importa. Los aceites aromáticos están más fuertes cuando los botones ya han cogido color pero todavía no han abierto. Una vez que las flores están abiertas del todo y las abejas trabajan encima, el aroma ya ha empezado a perderse y la flor seca se desprende del tallo con más facilidad.

Corta tallos largos, bien metidos en la parte con hoja, átalos en manojos pequeños y cuélgalos boca abajo en sitio oscuro, seco y aireado. Los manojos pequeños secan antes y no cogen moho por dentro. Cortar para casa sirve además como parte de la poda anual, así que una planta que cosechas bien suele necesitar muy poco trabajo extra después.

Consejo. La lavanda no rebrota de la madera desnuda. Poda un poco cada año dejando siempre hoja verde por debajo del corte, y la mata se mantiene compacta en vez de abrirse por el centro.

Garden Pro Planner Free · iPhone, iPad & Android Get