Cómo Cultivar Frambuesas: Guía para Principiantes en 8 Pasos
La frambuesa es de las mejores inversiones de un jardín. La plantas una vez y, con muy poco trabajo, te da fruta todos los años durante una década o más, en cantidades que hacen que el precio del supermercado parezca absurdo.
En realidad solo hay una cosa que tienes que acertar, y no es la plantación, ni el abonado, ni el riego. Es saber cuál de los dos tipos tienes, porque se podan de forma opuesta y equivocarte te cuesta un año entero de cosecha.
Las de verano y las de otoño son dos plantas distintas
Las frambuesas de verano sacan cañas un año y fructifican en esas mismas cañas al verano siguiente. Así que en cualquier momento la hilera tiene dos generaciones: las cañas verdes de este año y las leñosas del anterior, que son las que llevan la cosecha.
Las de otoño hacen todo el ciclo en una sola temporada. Las cañas salen en primavera y fructifican en la punta desde finales de verano.
Esa diferencia decide la poda. En las de otoño, corta todas las cañas a ras de suelo a finales de invierno. Parece brutal y es lo correcto: la planta saca una tanda nueva en primavera. En las de verano, cortarlo todo elimina justo las cañas que iban a fructificar, y ese año no recoges nada.
En las de verano lo que se hace es cortar solo las cañas que acaban de dar fruta, justo después de la cosecha, dejando en pie las verdes nuevas que llevarán la cosecha siguiente. Átalas al alambre según crecen.
Monta los soportes antes que las plantas
Las cañas alcanzan metro y medio o dos y pesan mucho por arriba cuando van cargadas de fruta. Sin sujeción se arquean sobre el camino, la fruta acaba en el barro y recoger se vuelve una pelea.
Bastan dos postes firmes con dos o tres alambres horizontales tensados entre ellos. Hazlo antes de plantar, porque clavar postes después significa atravesar un sistema de raíces que ya se está extendiendo.
Deja unos cuarenta y cinco centímetros entre cañas a lo largo de la hilera, y entre metro y medio y dos metros entre hileras si pones más de una. Lo van a llenar.
Nunca caves alrededor
Las raíces de la frambuesa viven en los primeros centímetros de suelo y se extienden bastante más allá de la hilera. Una azada o una horca cerca corta raíces de alimentación, y además secciona los estolones subterráneos de una forma que provoca un bosque de chupones donde no los quieres.
Así que desherba a mano y controla el resto con acolchado. Una capa gruesa de compost, estiércol bien hecho o paja extendida sobre la hilera cada primavera frena las malas hierbas, retiene la humedad en verano y alimenta despacio según se descompone. Esa sola tarea en marzo cubre casi todo el cuidado del año.
Aun así saldrán chupones en los pasillos. Arráncalos en vez de darles con la azada, y si la hilera empieza a extenderse, marca un borde limpio con la pala una vez al año.
La recolección y qué hacer con el exceso
Una frambuesa madura se separa de su receptáculo casi sin tirar, y deja el tapón blanco en la caña. Si tienes que forzar, no está lista. Recorre la hilera en días alternos desde que empieza, porque la frambuesa se pasa rápido y unos días de descuido se convierten en papilla y moscas.
No se conservan. Dos días en la nevera ya es optimista, así que cuenta con ello. Extiéndelas en una sola capa sobre una bandeja y congélalas enteras antes de embolsarlas, así quedan sueltas en vez de convertirse en un bloque.
Consejo. Si heredas una hilera y no sabes de qué tipo es, déjala sin podar una temporada y observa. Las cañas que fructifican en la punta a finales de verano sobre brote verde nuevo son de otoño. Las que fructifican a mitad de verano sobre tallos leñosos viejos son de verano.