Cómo Cultivar Espárragos: Guía para Principiantes en 8 Pasos
El espárrago es la apuesta más larga del huerto. Lo plantas, lo cuidas dos años mientras no te da nada y después te alimenta cada primavera durante veinte años o más.
Casi todos los fracasos vienen de acelerar una de las dos esperas: los dos años antes del primer corte y las seis semanas tras las cuales hay que parar.
Elige el sitio como algo permanente
Porque lo es. No vas a poder volver a cavar ese bancal, ni rotarlo, ni mejorar la tierra de debajo una vez plantadas las garras.
El espárrago quiere pleno sol y, por encima de todo, drenaje. Las garras que pasan el invierno en tierra encharcada se pudren, y esa es la forma más común de perder un esparragal joven. En arcilla pesada, levanta un bancal elevado en vez de pelearte con el suelo.
Luego limpia el terreno del todo. Cualquier hierba vivaz que quede dentro, sobre todo grama o correhuela, se convierte en vecina permanente, porque desde que entran las garras solo puedes escardar a mano y en superficie. Una temporada dedicada a limpiar el sitio no es tiempo perdido.
Garras, caballones y profundidad
Casi todo el mundo empieza con garras de un año, que parecen una araña muerta: una pella plana con raíces carnosas y largas colgando. Plántalas a principios de primavera, en cuanto lleguen, y no dejes que se sequen mientras tanto.
Abre una zanja, haz un lomo bajo de tierra a lo largo del fondo y sienta cada garra encima con las raíces repartidas por los dos lados. Esa forma evita que el agua se acumule bajo la corona. Déjalas a treinta centímetros o más, con calles anchas entre líneas.
Cubre con unos centímetros de tierra y ve rellenando la zanja poco a poco durante la primera temporada en vez de de golpe. Sembrar de semilla sale más barato y añade un año, y las variedades modernas de solo machos dan cosechas más abundantes que las mixtas antiguas porque las plantas macho no gastan nada en bayas.
Los dos años sin hacer nada
Cada turión que cortas es una temporada de hoja que la planta se queda sin hacer. Los dos primeros años la garra es pequeña y necesita toda esa hoja, así que dejas subir todos los turiones a helecho y no cortas ninguno.
La tercera primavera haz un corte suave de dos o tres semanas. A partir del cuarto año, corta en condiciones durante unas seis semanas.
Corta los turiones a quince o veinte centímetros con un cuchillo justo por debajo del nivel del suelo, y corta todos los de ese tamaño dentro de la ventana, incluidos los finos. Dejar los finos de pie no ayuda a la garra, y un corte limpio mantiene el bancal productivo.
Saber parar
Lo difícil es parar mientras siguen saliendo buenos turiones. Seis semanas desde el primero, u ocho en un esparragal establecido, y después guardas el cuchillo.
Lo que crece a partir de ahí se convierte en un helecho alto y plumoso, y ese helecho se pasa el verano alimentando la garra para la primavera siguiente. Un esparragal cortado hasta mediados de verano rinde menos cada año hasta que se rinde.
Sujeta los helechos en un huerto ventoso, porque un helecho que se bambolea afloja la garra. Déjalos hasta que amarilleen en otoño, luego córtalos a un par de centímetros y acolcha con compost o estiércol hecho. El criocero del espárrago, pequeño y negro con manchas crema en el dorso, es la plaga que hay que buscar en los helechos en verano, y quitarlos a mano suele bastar.
Consejo. Deja de cortar seis u ocho semanas después del primer turión, aunque sigan saliendo buenos. Todo lo que crece después de esa fecha construye la garra para la primavera siguiente, y un esparragal cortado de más se agota año tras año.