Cómo Cultivar Coliflor: Guía para Principiantes en 8 Pasos

Cómo cultivar coliflor

La coliflor tiene fama de ser la col difícil, y se la ha ganado. El repollo perdona un mal rato. La coliflor no.

La planta hace una pella, una sola vez, y decide su tamaño según lo bien que estuviera creciendo en las semanas anteriores. Casi toda coliflor decepcionante es una planta que se paró en algún momento y nunca se recuperó.

Un parón es cualquier cosa que la frene

Quedarse sin agua unos días es un parón. Quedarse en un alvéolo pequeño hasta que las raíces dan la vuelta al fondo es un parón. Un trasplante brusco, o a tierra fría, o que las palomas se la coman también lo son.

La planta responde a cualquiera de esas cosas rebajando sus aspiraciones. Hará pella igual, porque para eso está, pero será pequeña o se formará demasiado pronto sobre una planta casi sin hoja detrás. Eso último tiene nombre, abotonado, y cuando has visto una planta del tamaño de un puño con una pella como una moneda ya la reconoces siempre.

Así que toda la estrategia consiste en que la planta no se detenga. Siembra en alvéolos decentes, trasplanta en vez de dejarla esperando, plántala joven, riega antes de que lo pida y mantén las plagas fuera desde el primer día.

Tierra rica y bien pisada

La coliflor quiere más abonado que casi cualquier hortaliza y un suelo más firme de lo que parece natural. Incorpora bastante compost o estiércol bien hecho, luego pisa el bancal y rastríllalo antes de plantar.

Asienta cada planta con fuerza. Una coliflor que se mueve con el viento es una coliflor que se para cada vez que sopla.

Las hojas son el motor. Una planta grande con mucha hoja detrás es la que hace una pella grande, así que el nitrógeno va pronto y generoso, mientras construye follaje. Cuando la pella empieza a formarse ya no hay nada que influir, y abonar tarde solo produce brotes tiernos para las babosas.

Ajusta el tipo a la temporada

Esto genera más confusión que ninguna otra cosa del cultivo, porque la coliflor se vende para cuatro huecos distintos y los sobres rara vez lo dejan claro.

Las de verano se siembran protegidas a finales de invierno y se cortan a principios de verano. Las de otoño se siembran en primavera para cortar a finales de verano y en otoño, y son con diferencia las más fáciles, así que empieza por ahí. Las de invierno se siembran en primavera, aguantan en el suelo todo el invierno con pinta de haberse muerto y forman pella a finales de invierno o en primavera. También hay variedades mini de ciclo corto, plantadas juntas a propósito, que dan pellas de una ración en mucho menos tiempo.

Sembrar una de otoño en el hueco de una de invierno te da una planta que forma pella con el clima equivocado, y eso no lo arregla ningún cuidado.

Blanca y cortada pronto

El sol pone amarilla una pella blanca y la helada la estropea. Las dos cosas son más estéticas que graves, y las dos se evitan fácil: en cuanto veas que se forma la pella, dobla dos o tres hojas grandes de fuera por encima y déjalas ahí. Algunas variedades modernas se cubren solas y no necesitan ayuda.

Luego vigílala de cerca, porque la ventana es corta. Una pella está en su punto mientras sigue cerrada y lisa, y se pasa deprisa a una cabeza suelta y granulada que se separa en gajos visibles. Con calor eso puede ocurrir en un par de días.

Corta por la mañana con un buen trozo de tallo y algunas hojas puestas como protección. Si se juntan varias, la coliflor cortada aguanta bien en la nevera y se congela mejor que la mayoría de las coles.

Consejo. Trasplanta cuando las plantas aún son jóvenes, seis semanas en alvéolo como mucho. Una coliflor que se ha quedado hasta enrollar las raíces en el fondo ya ha decidido que es una planta pequeña, y hará una pella acorde.

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