Cómo Cultivar Coles de Bruselas: Guía para Principiantes en 8 Pasos

Cómo cultivar coles de Bruselas

Las coles de Bruselas piden dos cosas que casi nada más en el huerto pide: casi todo el año, y una tierra lo bastante firme como para sostener una planta de metro y medio en un vendaval de noviembre.

Dales las dos y son fáciles. Sáltate la segunda y tendrás el fallo clásico, una planta alta llena de rosetas hojosas y flojas en vez de botones apretados.

Las coles abiertas son un problema de suelo

Una col de Bruselas es una yema en la axila de una hoja, y solo se aprieta si la planta está estable y creciendo de forma sostenida. Una planta que se bambolea en tierra floja se está rompiendo las raíces continuamente, y las yemas se abren en vez de cerrarse.

Por eso todos los libros de huerto antiguos te dicen que pises el bancal, y no es nostalgia. Incorpora el compost en otoño o invierno para que se asiente, y antes de plantar recorre toda la cama cargando el peso en los talones y luego rastrilla. Planta hondo, hasta las hojas de abajo, y asienta cada planta hasta que haga falta un tirón de verdad para moverla.

En un huerto expuesto, añade una caña por planta a finales de verano. En agosto parece una manía y en noviembre parece evidente.

Necesitan casi el año entero

Siembra a principios de primavera, trasplanta a principios de verano y recoge desde el otoño hasta el final del invierno. Eso son ocho o nueve meses de bancal ocupado, y conviene planificarlo en vez de descubrirlo.

Lo bueno es que la ventana de recolección es enorme. Una línea no se pone a punto de golpe, lo que convierte a las coles de Bruselas en uno de los pocos cultivos cuya cosecha entera se acaba comiendo una casa. Las plantas aguantan la helada sin problema y a mucha gente le sabe mejor después del primer frío serio.

Como la temporada es tan larga, van mal detrás de un cultivo de primavera. Dales un bancal al que puedas comprometerte.

Abona pronto y luego déjalas

El nitrógeno construye el tallo alto y hojoso sobre el que se asentarán las coles, así que incorpora compost y da un aporte a principios de verano mientras la planta crece hacia arriba.

Después, para. Abonar entrado el otoño empuja brotes tiernos justo cuando quieres que la planta se endurezca, y unas coles blandas son más flojas y se pudren más con la humedad del invierno.

Desde mediados de verano importa más el mantenimiento que el abonado. Arranca las hojas que amarilleen, tanto para que corra el aire por el tallo como porque dejarlas ahí da sitio a la mosca blanca y a las babosas. Deja puesta la roseta de hojas de arriba, porque la planta todavía la usa. Ese cogollo se puede cortar y comer cuando ya has recogido casi todo el tallo, y está muy bueno.

Recoger de abajo hacia arriba

Las coles se aprietan en orden desde la base del tallo hacia arriba, así que empieza abajo y ve subiendo a lo largo de las semanas. Empuja una col hacia abajo con el pulgar y se suelta limpiamente, o usa un cuchillo si el tallo está leñoso.

Coge las de abajo en cuanto estén duras aunque no las necesites todas, porque una col que se queda de más se abre y de ahí no se vuelve.

Si quieres un tallo entero listo a la vez, para una comida concreta, corta el punto de crecimiento de arriba a principios de otoño. Eso detiene el crecimiento en altura y iguala bastante las coles. Si lo haces demasiado pronto limitas el tamaño de la planta, así que espera a que esté cerca de su altura final.

Consejo. Unas coles abiertas y flojas casi siempre significan tierra floja. Pisa el bancal antes de plantar, asienta bien las plantas y entutora todo lo que pase de la rodilla, y la misma variedad que se te abrió el año pasado saldrá prieta.

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