Cómo Cultivar Chalotas: Guía para Principiantes en 8 Pasos
La chalota es lo que mejor rinde de toda la familia de la cebolla y casi nadie la cultiva. Hundes un bulbo pequeño en la tierra y, meses después, arrancas un racimo de seis u ocho.
Además es más fácil que la cebolla, se conserva más tiempo y cuesta varias veces más en la tienda.
Bulbos, y cuándo ponerlos
Cultiva la chalota a partir de bulbos de plantación y no de semilla. La semilla funciona pero tarda una temporada entera más y no aporta ninguna ventaja en un huerto familiar.
Hay dos ventanas de plantación. La de otoño, desde octubre más o menos, da la mayor cosecha: los bulbos echan raíz durante los meses fríos y arrancan en cuanto se templa la tierra. La de principios de primavera, en cuanto el suelo se pueda trabajar, es la alternativa y produce una cosecha menor pero perfectamente buena.
El otoño es mejor apuesta en suelo con buen drenaje. En tierra pesada que se queda encharcada todo el invierno es más seguro la primavera, porque un bulbo que pasa cuatro meses en barro frío se pudre en vez de enraizar.
Elige bulbos firmes, sin zonas blandas, sin moho y sin brote verde ya asomando. Los medianos rinden más que los muy grandes, que tienen más tendencia a espigarse y florecer en lugar de dividirse.
La plantación, y el detalle que se falla
La chalota quiere pleno sol y una tierra que drene. Tolera mucho mejor un suelo pobre que un suelo húmedo. Si tu tierra es pesada, incorpora arena gruesa y compost, o cultívalas en un bancal elevado.
No incorpores estiércol fresco antes. El exceso de nitrógeno da hoja blanda y bulbos que no se conservan, y lo mismo vale para un abonado fuerte más adelante.
Hunde cada bulbo en tierra suelta de modo que la punta quede a ras de superficie o apenas asomando. Ese es el detalle que importa. Un bulbo enterrado como si fuera un tulipán se queda en tierra húmeda y se pudre; uno apoyado encima se lo lleva el primer pájaro.
Deja quince o veinte centímetros entre bulbos, lo que resulta absurdamente generoso para algo tan pequeño. Es lo correcto. Cada uno está a punto de convertirse en un racimo de varios bulbos, y una chalota apretada es una chalota pequeña. Las líneas a unos treinta centímetros.
Y después cubre la línea con malla, o échale unas ramillas por encima, las dos primeras semanas. Los pájaros arrancan los bulbos recién plantados casi por costumbre, y hasta que la raíz agarra no hay nada que se lo impida.
Durante la temporada
La tarea principal es escardar, y el riesgo principal es hacerlo sin cuidado. Las raíces de la chalota son someras y finas y se extienden en horizontal, así que una azada metida cerca de la línea las corta y frena la planta. Escarda a mano en unos centímetros alrededor de los bulbos y pasa la azada solo por el centro de los pasillos.
Riega en las rachas secas mientras las plantas están haciendo hoja, porque un parón por sequía temprana te deja bulbos pequeños. Abonar rara vez hace falta en tierra decente.
Si aparece un tallo floral, arráncalo lo más abajo que puedas. Una chalota espigada se puede comer igual pero no se conserva, así que esas se usan primero.
A medida que los bulbos engordan y los racimos empujan hacia fuera de la tierra, corta el riego del todo y deja que el suelo se seque. Esta es la segunda decisión que marca tu cosecha, porque unos bulbos que terminan en tierra húmeda se conservan mal hagas lo que hagas después.
Arrancarlas y guardarlas
Están listas cuando las hojas amarillean y se doblan, normalmente a principios o mediados de verano en una plantación de otoño. No dobles las hojas a mano para acelerarlo; es una costumbre antigua y daña el cuello que el bulbo necesita cerrar.
Levanta los racimos con una horca en vez de tirar de las hojas, sepáralos y extiéndelos en un sitio cálido, seco y aireado dos o tres semanas. Un banco de invernadero, un porche o una rejilla bajo cubierto si el tiempo viene lluvioso. Están curadas cuando las pieles crujen y los cuellos están apergaminados y secos del todo.
Guardadas bien en un sitio fresco y seco, en redes o trenzadas, las chalotas aguantan meses, normalmente bastante más allá del punto en el que las cebollas del año anterior ya se han estropeado. Aparta una docena de los mejores bulbos medianos y firmes para plantar y no vuelves a comprar bulbos nunca.
Consejo. Los pájaros arrancan los bulbos recién plantados por entretenimiento, no por hambre, y lo hacen en las dos primeras semanas antes de que agarren las raíces. Una malla o unas ramillas sobre la línea resuelven el problema entero.