Cómo Cultivar Calabazas Que Valga la Pena Cargar

Cómo cultivar calabazas

La calabaza ocupa una cantidad enorme de sitio para un cultivo del que casi todo el mundo saca cuatro piezas, y aun así merece la pena. Es también una de las pocas hortalizas en las que el trabajo principal del hortelano es restar: quitar frutos para que los que quedan engorden.

El otro trabajo es mantener el fruto fuera de la tierra húmeda, que es de donde vienen casi todas las decepciones.

Tierra caliente y ninguna prisa

La semilla de calabaza se pudre en terreno frío y húmedo y germina sin problema en terreno caliente, así que sembrar pronto no te aporta nada. Una siembra hecha dos semanas después de la última helada adelanta habitualmente a otra hecha dos semanas antes, porque la tardía nunca se queda en la tierra frenada y vulnerable.

Si quieres adelantarte, siembra en casa en macetas individuales tres o cuatro semanas antes de plantar fuera, y trasplanta a tierra caliente cuando haya pasado el riesgo de helada. No empieces antes de eso. Una plántula de calabaza crece rápido y se queda sin sitio en la maceta enseguida, y una plántula frenada no se recupera del todo. Calentar el bancal bajo plástico negro un par de semanas antes ayuda en una primavera fría.

Sitio, y abonar la tierra más que la planta

Una sola guía puede recorrer varios metros en todas direcciones, y la falta de sitio es la causa más común de una cosecha pobre. Las variedades rastreras quieren muchísimo espacio; si no lo tienes, busca variedades de mata, seleccionadas para quedarse compactas y mucho más adecuadas a un huerto pequeño.

La calabaza es exigente en comida y agua. El método tradicional de plantar sobre un montón de estiércol o compost a medio hacer funciona bien porque aporta a la vez nutrición y retención de humedad justo donde están las raíces. Riega a fondo la base de la planta en vez de rociar el follaje. La hoja mojada en el ambiente húmedo de debajo de una mata de calabaza invita al oídio, que acabará llegando igualmente pero conviene retrasar lo máximo posible.

La polinización, y por qué caen los frutos pequeños

La calabaza lleva flores macho y hembra separadas en la misma planta. Las hembra se identifican fácil: llevan detrás un frutito inmaduro. Las flores macho salen primero, muchas veces una o dos semanas antes que cualquier hembra, así que una planta en flor sin cuajar fruto suele ser simple cuestión de calendario y no un problema.

Lo que sí pasa es que frutos diminutos empiezan a engordar y luego amarillean y se caen. Eso es polinización fallida, y es habitual con tiempo fresco o húmedo cuando las abejas no vuelan. Puedes hacerlo tú en unos segundos: coge una flor macho, quítale los pétalos y pasa su centro por el centro de una flor hembra abierta. Hazlo por la mañana con las flores abiertas, y un macho poliniza varias hembras.

Aclarar, levantar y curar

Una mata que cuaja seis frutos madurará seis calabazas pequeñas. Si quieres tamaño, quita todos menos dos o tres por planta cuando aún son pequeños, eligiendo los mejor colocados y mejor formados. Da sensación de desperdicio y es la mayor palanca sobre el tamaño final.

Cuando los frutos empiecen a engordar, mete algo debajo de cada uno. Un trozo de madera, una teja, una capa gruesa de paja. Cualquier cosa que mantenga la piel fuera de la tierra húmeda, porque la parte de abajo es donde empieza la podredumbre y una calabaza puede parecer perfecta por arriba mientras se hunde por debajo.

Cosecha antes de la primera helada fuerte, cortando el tallo a un palmo del fruto y llevándola por el cuerpo y no por el tallo. Una calabaza cargada por el tallo lo pierde con frecuencia, y un fruto sin tallo se pudre por la corona en pocas semanas. Después cúrala al sol una o dos semanas para endurecer la piel, que es lo que permite guardarla meses.

Consejo. Una mata con seis frutos madura seis calabazas pequeñas. Dejar solo dos o tres desde pronto manda la misma energía a menos frutos, y de ahí sale el tamaño.

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