Cómo Cultivar Acelgas: Guía para Principiantes en 8 Pasos

Cómo cultivar acelgas

La acelga es la espinaca que no se espiga en cuanto llega el verano. Misma familia, mismo uso en la cocina y bastante menos drama en julio.

Una siembra de primavera, si la vas cortando, te da hojas todo el verano, afloja en invierno y suelta un brote tierno a principios de primavera cuando todavía no hay nada más listo en el huerto.

Por qué gana a la espinaca en verano

La espinaca está programada para florecer según se alargan los días y se calienta la tierra. Puedes frenarla con sombra y riego, pero no la vas a convencer durante mucho tiempo.

La acelga es bienal y aguanta el tipo. Se queda tan tranquila con un calor que habría espigado un bancal de espinacas semanas antes, y solo se sube a flor en su segunda primavera, que es un trato justo por un año de hojas. Si has tirado la toalla con la espinaca en verano, siembra acelga de mayo en adelante y deja la espinaca para los extremos frescos del año.

Las hojas son más gruesas y las pencas dan para cocinarlas aparte, así que dales unos minutos de ventaja en la sartén.

Acláralas y luego dales sitio de verdad

La semilla de acelga es un glomérulo, como la de remolacha, así que cada golpe nace hecho una mata. Corta todas menos la más fuerte, y hazlo pronto, mientras aún se distingue cuál es.

Después sé más generoso con el marco de lo que el sobre te hace pensar. Una acelga bien alimentada ocupa treinta y pico centímetros, y las plantas apretadas a quince dan hojas pequeñas, sufren en seco y guardan aire húmedo alrededor del cuello. Una docena de plantas es mucha acelga para una casa normal.

Crece en media sombra, cosa que viene bien. Dale el bancal de cuatro o cinco horas de sol y guarda el pleno sol para los tomates.

Cortar bien es todo el manejo

Coge siempre las hojas de fuera y deja en paz las pequeñas del centro. Esa es toda la técnica. Una planta cortada así va a un ritmo que controlas tú y seguirá empujando hojas nuevas desde el medio durante meses.

Si la pelas entera se para varias semanas mientras se rehace. Y si dejas las hojas viejas puestas, amarillean, se tumban y dan casa a las babosas, así que quítalas aunque no te las vayas a comer.

Una planta muy cortada agradece un abono líquido y un acolchado. Ninguna de las dos cosas es imprescindible, pero las dos se notan en el tamaño del siguiente brote.

Pasarla de invierno

La acelga encaja las heladas suaves sin quejarse mucho. Una helada fuerte tumba la parte de arriba, y la corona suele salvarse igual si la tierra no está encharcada.

En un huerto frío, corta las hojas estropeadas a finales de otoño y echa un túnel o un velo sobre la línea. Incluso sin protección, las plantas que en enero parecen acabadas suelen ser lo primero que produce en marzo.

Cuando por fin se espiga en primavera, el tallo floral se come mientras está tierno, algo parecido al brócoli de brotes. En cuanto endurece, arranca la planta. Deja una florecer y granar si quieres un rincón de siembra espontánea, porque la acelga es generosa con eso y las nacidas solas suelen salir más fuertes que las que siembras a propósito.

Consejo. Corta las pencas de fuera a ras de la base con un cuchillo en vez de arrancarlas. Un tallo desgarrado deja un tocón deshilachado que se pudre con la humedad y se lleva la corona por delante.

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