Cómo Construir una Cama Fría: Guía para Principiantes en 8 Pasos

Cómo construir una cama fría

Una cama fría es una caja con la tapa transparente, y de verdad no es nada más. Sin calefacción, sin electricidad, sin saber montar cristales.

Lo que te da son unas semanas por cada extremo del año y un sitio donde aclimatar plántulas sin entrar y sacar bandejas cada tarde.

Dónde va importa más que de qué está hecha

Ponla contra un muro orientado al sur si lo tienes. Un muro absorbe sol todo el día y lo suelta despacio por la noche, y una cama arrimada a uno funciona bastante más cálida que la misma en campo abierto.

Apóyala sobre tierra desnuda y no sobre un patio. La tierra es el acumulador de la cama: recoge calor durante el día y lo devuelve al anochecer, que es todo el mecanismo por el que una caja sin calefacción mantiene vivas a las plantas. Sobre losa se pierde casi todo eso.

Y en un sitio resguardado del viento dominante. El viento roba calor de la tapa más deprisa que ninguna otra cosa, y es lo que levanta una tapa sin pestillo en febrero y la rompe.

La caja puede ser de tablones viejos, ladrillo recuperado o una pila de balas de paja con una ventana encima. Nada de esto es delicado. Evita la madera tratada a presión de la antigua para cultivar alimento y usa madera blanda sin tratar o cedro.

La tapa es la única parte con reglas

Tiene que ser transparente, tiene que estar inclinada y tiene que abrirse con una mano.

Transparente para que pase la luz: una ventana vieja de vidrio simple, una placa de policarbonato celular o un bastidor de madera con plástico grueso grapado. El policarbonato pesa menos y no estalla, lo que importa si la cama está donde pasa un niño.

Inclinada para que el agua y la nieve escurran en vez de encharcarse, y para que el sol bajo del invierno, que llega muy rasante, incida sobre la tapa más de frente. Haz la parte de atrás un palmo más alta que la de delante y la tapa resuelve las dos cosas a la vez. El lado bajo mira al sol del mediodía.

Con bisagra detrás para que se abra como una tapa en vez de levantarse entera, y con algo para calzarla a dos o tres alturas. La vas a abrir y cerrar casi todos los días, y una cama incómoda de ventilar acaba sin ventilarse nunca.

Cómo se usa a lo largo del año

Desde el otoño aloja ensaladas de invierno, canónigos, espinaca, lechuga de invierno y hierbas rústicas, todo produciendo despacio durante los meses fríos. A final del invierno pasa a ser el sitio donde las bandejas de semillero se acostumbran al tiempo real antes de trasplantar. Ya en primavera avanzada se le puede quitar la tapa y cultivar algo dentro sin más.

La tarea diaria es ventilar. Cualquier día suave y soleado, calza la tapa por la mañana y ciérrala a media tarde, cuando todavía queda calor que atrapar. La temperatura dentro de una cama cerrada un día claro de febrero sube muchísimo por encima de la de fuera, y una bandeja de plántulas se marchita en una hora.

En una noche de helada fuerte, echa una manta vieja o una tela de protección sobre la tapa cerrada. Es una caja, no un invernadero, y las noches más frías necesita ayuda.

Lo que no va a hacer

Una cama fría no crea un espacio libre de heladas. Todo lo que hay dentro baja de cero en una noche fría, y las plantas tiernas se siguen muriendo. Lo que hace es quitar filo al frío, mantener la lluvia y el viento fuera del follaje y subir la temperatura del suelo lo bastante para que los cultivos rústicos sigan creciendo despacio en vez de pararse.

Así que llénala de cosas que iban a sobrevivir de todos modos y quieren un invierno mejor, no de cosas que necesitan rescate. La lista de lo que aguanta de verdad en una cama sin calefacción es corta y merece la pena aprenderla probando un año.

Consejo. En una cama fría se pierden más plantas cocidas que heladas. Con el sol de febrero y la tapa cerrada, dentro hace calor suficiente para marchitar una lechuga a media mañana, así que calza la tapa siempre que el día sea suave.

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